Florentinas finas y crujientes, elaboradas con semillas de girasol seleccionadas, frutos secos y jarabe natural, crean una armonía de sabor y textura. Una ligera caramelización aporta a las galletas un tono dorado y un aroma intenso, y cada trozo cruje agradablemente, revelando la dulzura natural de los ingredientes. La galleta es ideal para acompañar un capuchino o un té, complementando la bebida con suaves notas a frutos secos. El envase transparente y sobrio resalta la naturalidad del producto y permite ver de inmediato la calidad y la generosa textura de cada galleta. Un postre para quienes valoran ingredientes sencillos y honestos, un sabor equilibrado y momentos acogedores sin prisas. País de origen: Rumanía.