El trigo sarraceno sin tostar es más saludable que el sometido a tratamiento térmico. Se diferencia no solo en el color. El sabor del trigo sarraceno crudo es más suave y dulce; su vida útil es más corta y queda más suelto. El trigo sarraceno sin tostar te proporcionará una sensación de saciedad duradera y aportará a tu organismo las sustancias necesarias. Además, ayudará a normalizar el metabolismo, a fortalecer las paredes de los vasos sanguíneos y a favorecer la eliminación de toxinas y del exceso de colesterol del cuerpo.
El trigo sarraceno crudo se puede preparar como de costumbre: se puede cocer. Si quieres conservar la mayor cantidad posible de sus propiedades beneficiosas, ponlo en un bol con agua fría y déjalo en remojo toda la noche para que se ablande. Por la mañana, vierte agua caliente y consúmelo como gachas. Estas gachas se pueden acompañar con una ensalada de verduras o con fruta. El trigo sarraceno remojado también se utiliza para preparar batidos verdes.